martes, 4 de diciembre de 2012
Barranco
El aire bohemio de Barranco me trae recuerdos de otros tiempos.
Me gusta caminar por esas calles que amo, pasar desapercibida y sentirme liviana ante los ojos de la mayoría de personas.
Pienso que hubo un tiempo en el que regalé rosas, y compré dulces, en el que iba a comprar ropa y también compraba algo para él, pensaba en lo bien que se me vería caminando de su mano con esos jeans. Supongo que todo eso, para siempre será un recuerdo. No volverá a ocurrir, porque no volveré a ver su sonrisa al elegir su ropa, ni le compraré chocolates, ni energizantes, ni coca cola para sus noches largas de estudio, no pasará de madrugada por casa para darme un chessecake o un beso, ni volveré a recibir un mensaje diciendo "Good morning sunshine". Pero está bien que no vuelva a ocurrir, es bueno que no vuelva a ocurrir. Ahora estoy lejos de él y de ese lugar, quizá ahora ya no me siento pérdida ni obligada a ser quien no soy, y ahora camino por las estrechas calles de Barranco con los pantalones semi rotos y una rebeldía que -estoy segura- siempre será su punto débil, a pesar que diga que la encuentra algo absurda.
Me siento con suerte ahora por tener un trabajo que me gusta, porque ahora sé que es lo que no quiero ser, porque me puedo sentar a fumar, escuchar música, reírme sola.
No sé si es bueno sentirse bien lejos de él, supongo que si. Siempre creí que no era bueno tener grandes dependencias. Lo ideal no es no tener dependencias, todos tenemos una de alguna manera, lo ideal es poder llevarlas contigo. Tengo suerte porque él no se volvió una dependencia para mi, puedo vivir lejos de él, sintiéndome odiada, escribiendo de él, quizá a veces recordándolo con cariño. Tengo suerte porque mis dependencias son, casi todas, legales y por lo general caben en mi cartera.
Caminar por Barranco fumando y quizá tomando un poco de vino para aligerar los pensamientos hace que de rato en rato algún recuerdo invada mi cabeza a modo de flash back. Pero ahora pienso que total, ya no importa, por que ahora no importa nada. Y ahí está el verdadero reto, encontrar a alguien que me enseñe a ser menos fría, no pensar tanto en mi, a dejar de lado esa actitud de "no me importa nada". Tranquilo loco, antes era una chica dinamita, ahora no tanto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario